Habia una vez una hermosa niña llamada DiAle. Algunos la conocian como Gruñona, por su temperamento firme, su caracter y fortaleza. A pesar de esto solo con mirar sus ojos podías quedar encantado con su ternura.
Sus ojos eran marrones, marrones oscuros, firmes, pero si la mirabas por mucho tiempo podías quedar enamorado para siempre, porque esos ojos eran la puerta a su alma, y su alma era la puerta a un mundo sin igual a un mundo maravilloso, un mundo lleno de cosas misteriosas y curiosas, un mundo que de verdad cualquier desearia conocer.
Sus ojos eran algo que de verdad valia la pena ver. Yo cai en su encanto, pero como no hacerlo si era tan hermoso contemplarlos, pero como no hacerlo si cuando mirabas sus ojos y a la vez contemplabas su sonrisa era como tener el cielo en la tierra, era estar en el infinito y ver lo más hermoso que Dios habia puesto en la tierra.
Verte a ti es como ver a la luna, ahi en el cielo, ahi en la inmensidad, alli en la eterna oscuridad e igual brilando junto con las estrellas, brillando como nada más lo puede hacer en el mundo.
Por eso al ver sus ojos se que aunque esa hermosa niña ha pasado momentos duros en su vida, aún tiene fuerza en su corazón, aún tiene valentia para soñar, aún tiene poder en su alma, aún tiene fuego en su espíritu, aún tiene algo por lo que luchar, aún tiene vida por vivir, aún tiene que luchar por ser Feiz.
No dejes que tu luz se apague, porque hay gente que de verdad te quiere ver brillar.
Recuerda que Dios esta de tu lado.
Cuando la mente te hable nunca olvides que el corazon siempre estara ahi para decidir. Cuando el corazon te guie nunca olvides que la mente siempre estara lista para opinar.
sábado, 23 de abril de 2016
sábado, 16 de abril de 2016
A VECES NO ES SUFICIENTE
A veces hay que perder cosas que amamamos, para poder tocar el cielo.
A veces no es el momento, a veces no es lo correcto.
A veces solo Dios sabe lo que es bueno, lo que es nuestro.
A veces solo el amor no es suficiente para llevarnos a la felicidad.
A veces parece mejor no luchar, aunque al final luchar es lo único que nos queda para vivir.
A veces no es el momento, a veces no es lo correcto.
A veces solo Dios sabe lo que es bueno, lo que es nuestro.
A veces solo el amor no es suficiente para llevarnos a la felicidad.
A veces parece mejor no luchar, aunque al final luchar es lo único que nos queda para vivir.
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